domingo, 25 de julio de 2010

Café, copa y puro

Pues esta costumbre tan buena como saludable, esas sobremesas largas y sin prisa alrededor de una mesa, la conversación que se va cayendo al compás que los comensales entran en modo siesta... me recuerdan los domingos en España y cuanto más lo pienso más antigua me parece. Antigua y a la vez entrañable. Pero también la veo alejada tanto en el tiempo (mi infancia, el cole, las comidas en la cocina de casa, con el postre sorpresa -donuts... deliciosos-) como en el espacio (en la lejana Europa)
La comida, ese momento que en muchas ocasiones supone sentarse en una mesa con la familia o los amigos ya parece que no corresponde a estos tiempos.

Recuerdo que cuando estudiaba en Alemania, al principio del curso íbamos un grupo de amigotes a comer al comedor universitario, me extrañó la primera vez que vi a gente comer sola, me daba una tristeza... que más de una vez nos quedamos con ganas de invitarles a que se unieran al grupo, imagino que alguna vez lo haríamos. Después y metido ya en los horarios de allí y empezado el curso académico, una se da cuenta que tiene las clases a diferentes horas que los amigos y alguna vez te descubrías a ti mismo devorando tú solito la Karttofelsalat en 15 minutos entre clase y clase.

Cuando te das un paseo por los mercaditos de Hong Kong, bueno, por cualquier parte de la ciudad las tiendas (desde el 7/11 hasta una joyería) parece que no cerraran nunca. Puedes ver en cualquier momento a sus empleados comiéndose el cuenco de noodles ahí mismo en la barra de la tienda o un poco escondidos detrás de ella. No se cierra para comer, si entra algún cliente la sopa puede esperar, el negocio no.

Con este panorama que os cuento, hace unos meses tuvimos la vista de unos amigos españoles en Hong Kong. Les llevamos a cenar a unos chiringuitos que están al lado del mercado de Mong Kok. A nosotros nos gusta mucho ir allí, hay bastante turisteo, pero también hay bastante gente local y puedes probar recetas que imaginamos estarán adaptadas a los guiris, pero con su punto asiático. Al terminar la cena rellenita ella de noodles, arroz y curri, uno de los comensales le preguntó a mi Santísimo Husband:

Turista poco observador: ¿No ponen chupito aquí?
S. H.: ¿Cómo?
Turista poco observador: Sí, chupito
S. H.: No, aquí no.
Camarera china que solo habla chino: Chu Chin Chun laaa? (¿Os retiro los platos?)
S.H: Hai la, Hai la Ngoe (Sí, claro, gracias)
Turista poco observador a la camerara china que sólo habla chino: ¿Tienen chupito?
Camarera china que solo habla chino: Hao Chin Cha Laooo? (A este qué le pasa?)
Turista poco observador: ¿Chupito de flores?
...
...
Esta vez lo intentó con un tono más "chino"
Turista poco observador: ¿Chupito de floles? ¿Floles?
...
...
...
Como vio, que evidentemente la camarera ni flores, ni nada, decidió gritarlo y "silabizarlo"

Turista poco observador: CHU! PI! TO!
S.H: (pensando interiormente "aquinomehacecasonidios") Que es que aqui no..., aqui no...

Parece que los chinos que abrieron restaurantes en España, enseguida entendieron las costumbres españolas y te dan un "digestivo" al terminar tu almuerzo. Nosotros, estando en HK tuvimos que ir a tomar una cerveza a un irlandés para así completar una sobremesa con café, copa y puro.

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